Los beneficios de adelgazar en familia

A menudo los padres sienten que ante determinadas situaciones se quedan sin recursos, que les resulta imposible ayudar a alguno de sus hijos. Eso suele pasar cuando de sobrepeso se trata.

Una de las dificultades consiste en ponerle límites a un niño que pasa prácticamente todo el día en la escuela donde puede comer lo que quiere. ¿Qué hacer cuando las actividades extracurriculares sólo lo cansan pero no lo ayudan a mantenerse activo?

Frente a esta disyuntiva, a veces ayuda mirar un poco la experiencia de otros países como Estados Unidos, que cuenta con una amplia experiencia y lamentablemente un gran cantidad de cuadros de obesidad en niños, dado que se calcula que en ese país el 15 por ciento de la población infantil es obesa o padece sobrepeso.

Es ahí donde desde hace un tiempo se pusieron en marchas programas de por ejemplo 10 semanas que están coordinados por profesionales de diversos hospitales y que le enseñan no sólo al niño sino también a su familia cómo preparar sus propios alimentos (y a hacerlo de manera divertida), de qué manera alimentarse sanamente y cuáles son las mejores actividades para realizar y favorecer la pérdida de peso.

Comer e familia, una buena opción para adelgazar todos juntos. También lo es cocinar y hacer las compras, seleccionando entre todos qué comer

De la misma forma que adelgazar se vuelve sumamente complicado cuando no existe un contexto familiar favorable, cuando sí se cuenta con el apoyo y el acompañamiento de los más cercanos, la puesta en marcha de un plan para bajar de peso se vuelve mucho más fácil. Así lo afirmaron los especialistas consultados por PRO-SALUD News, el doctor Ricardo Chiosso, médico especialista en Obesidad y Trastornos Alimentarios, y el doctor Adrián Jaime, titular del AJ Medical Center,

“Se calcula que el 25 por ciento de las personas que abandonan una dieta, lo hace (e inclusive lo atribuye puntualmente y lo dice en la consulta) como consecuencia de la falta de apoyo familiar”, expuso Chiosso.

“Lo complejo es que esta falta de respaldo puede manifestarse de diferentes maneras: desde un boicot sistemático a la persona que se está cuidando para reducir su peso corporal, hasta el constante desarrollo de actitudes negativas, pasando por la falta de confianza explícita o estímulo, sin mencionar las lecturas pesimistas sobre los avances de la dieta y la falta de refuerzo de lo positivo, aunque se trate de logros muy pequeños”, agregó el especialista, también director Médico del Sanatorio Diquecito de la provincia de Córdoba.

La práctica deportiva también puede ser una actividad familiar y divertida

“No obstante, no debemos olvidarnos que al margen de todo lo que es el aspecto anímico, motivacional y de sostén, existen otras formas prácticas y cotidianas que tienen que ver con ayudar a una persona a que mantenga o no su dieta”, sostuvo Chiosso, coincidiendo con el doctor Jaime.

“Cuando como padres pensamos qué podemos hacer para mantener nuestro peso y el de nuestros hijos en niveles saludables, o bien de qué manera crear conciencia en los más chicos acerca de la importancia de prevenir el sobrepeso, podemos encontrarnos con varios caminos. Dos de los mejores o más útiles son el saber seleccionar los alimentos y el ser físicamente activos”, reforzó Jaime.

“Hay que tener siempre en claro que los padres son quienes marcan una impronta en lo que pueden pensar o hacer los niños. Ellos los respetan y los admiran como modelo. Entonces si un adulto come alimentos sanos y tiene una vida activa estará abriendo la posibilidad de ayudar a sus hijos a que sepan elegir y tomar buenas decisiones”, concluyó el especialista.

Algunos consejos prácticos para favorecer le descenso de peso en la familia:

– Tomar el control y negociar: Aunque a veces los padres puedan sentir que los chicos “se escapan de su órbita”, hacerle frente a la play o a la tele es posible. Se trata de generar un cambio de actitud y en algún punto de negociar. Se puede hacer un trato: tanto tiempo televisión, tanto tiempo actividad física, que no tiene que transformarse en una sesión de tortura. Basta con que al volver del colegio se puedan caminar un par de cuadras en lugar de hacer todo el trayecto en auto, micro o taxi.

– Realizar cambios sencillos: A priori parece que hacer dieta implica modificar absolutamente todo, pero lo cierto es que a veces la clave está en cambiar pequeñas cosas y modificar o sustituir, por ejemplo, algunos alimentos o porciones. También se puede organizar picnics saludables o dejar de ir a comer afuera.

– Pensar en los resultados inmediatos: Si bien saber que un adecuado peso puede ayudar a prevenir enfermedades a futuro y en la adultez, los seres humanos necesitamos resultados ya. Entonces, es importante focalizarse en cuánto mejor puede sentirse uno cuando termina de comer, sabiendo que si bien podría haber ingerido una porción más, frenó a tiempo.

– Aprovechar las posibilidades y realizar algunos “truquitos”: Especialmente pensado para las mujeres, este consejo tiene que ver con aquellas pequeñas cosas que pueden hacerse para perder peso, sin que nadie las note. Por ejemplo, al preparar café o te llevar a la mesa las tazas listas con edulcorante y no con azúcar, o bien reemplazar la leche regular por otra descremada. Lo mismo con los jugos de fruta o las gelatinas y los postres de dulce de leche o chocolate tan elegidos por los chicos.